Tortuga Rusa

Tortuga Rusa

Testudo horsfieldii

Esta tortuga es una especie de la familia Testudinidae. Estas tortugas se encuentran en muchas partes de Eurasia, podemos encontrar ejemplares en las estepas del sur de Rusia, Afganistán, China, Pakistán y en zonas de Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Debido a la gran cantidad de sitios en donde se puede encontrar a este quelonio, existen numerosos nombres comunes para denominarlo. Estos nombres varían según el lugar, la cultura, el idioma o la religión de la zona en donde se utilice. En las regiones autóctonas se la suele llamar Horsfield Черепаха o земля Черепаха y en las zonas de habla hispana, simplemente Tortuga rusa, de la estepa o Afgana. En zonas de habla inglesa recibe el nombre de Steppe tortoise, Horsdfield’s tortoise o Central asian tortoise.

¿Como es?

El caparazon de la tortuga rusa es aplanado y de forma redondeada, de color marron con tonalidades ocre amarillas y oliva en función de la subespecia. Los escudos del centro de su caparazon son de color negro y los del plastrón son negros con bordes claros.

La cola de esta especie de tortugas termina en un espolón córneo, más pequeño que el de la tortuga mediterránea (Testudo hermanni) y se encuentra unida a la placa supracaudal. 

A diferencia de la mayoría de las otras especies de tortugas del género Testudo, que tienen cinco uñas fuertes en cada pata, la tortuga rusa tiene cuatro, por esa razón a menudo es conocida como tortuga cuatro uñas.

En la naturaleza, la tortuga de Horsfield suele vivir entre 25 y 40 años, pero en cautividad puede alcanzar los 100 años siempre que cuente con condiciones favorables en su entorno.

La visión de estas tortugas es excelente, ya que pueden distinguir formas y colores, siendo capaces incluso de identificar personas. Su sentido de la orientación es muy preciso, siendo capaces de volver a su territorio si se las traslada. Su oído no está tan evolucionado como el resto de sus sentidos, pero lo compensa con una gran sensibilidad a las vibraciones del suelo. El olfato tiene un papel clave en su búsqueda de alimento y de parejas sexuales.

Comportamiento y reproduccion

Para realizar la digestión, necesitan que su temperatura corporal aumente para activar las enzimas implicadas en este proceso. Con temperaturas superiores a los 27 grados, las tortugas reducen su actividad y buscan refugio en agujeros cubiertos por vegetación o en pequeñas grietas con el objetivo de refrescarse, una vez las temperaturas bajan, vuelven a la actividad.

Estos animales son muy longevos y se conocen muchos especímenes centenarios. A los 10 años llegan a la madurez sexual, los huevos son depositados por la hembra en agujeros excavados en el suelo con su par de patas trasero. Las hembras pueden desovar de tres a cuatro veces al año, entre mayo y junio.

Los huevos eclosionan al transcurrir entre dos y tres meses desde la puesta. El sexo de cada ejemplar varia en función de la temperatura ambiental. Si la temperatura de incubación ha sido menor de 31,5 grados, la mayoría de los recién nacidos serán machos, apareciendo más hembras en caso de que la temperatura sea superior.

Cuando la temperatura de los huevos se sale de ese rango de valores, se pueden provocar malformaciones o incluso la muerte de la cría.

En el momento de la eclosión, la pequeña tortuga se abre paso a través del huevo mediante un tubérculo córneo situado entre las narinas externas y el maxilar superior. Este proceso dura cuarenta y ocho horas y durante este tiempo el saco vitelino es absorbido completamente.

Esta tortuga se encuentra fuertemente emparentada con la tortuga mediterránea (Testudo hermanni). Uno de los rasgos que comparten es la fertilización de los huevos con el nacimiento de híbridos.

Donde viven?

vive en las estepas secas centroasiáticas, pero cerca de los cursos de agua. Son de clima continental muy extremo, con inviernos muy fríos con temperaturas bajo cero y con veranos muy calurosos. Por esta razón es una tortuga que está activa pocos meses al año, sobre todo en primavera, cuando aprovecha para alimentarse y para reproducirse. El hábitat de las subspecies T.h. baluchiorum, T.h. kazakhstanica y T.h. horsfieldii es la estepa de arena o arcilla, los márgenes de los desiertos y praderas. En estas zonas construyen profundas madrigueras de 2 o 3 metros de largo donde se refugian para estivar o hibernar, por eso también se la conoce como la «tortuga excavadora». T.h. rustamovi vive en las zonas montañosas (hasta 2500 m) de clima más fresco.

Que comen?

Son reptiles herbívoros. Los ejemplares salvajes viven en un hábitat caracterizado por largos períodos de sequía y se alimentan de hierba seca, en estas condiciones tienen que complementar su dieta comiendo artrópodos o excrementos. Se alimentan de flores y hierbas. Su alimentación debe estar basada en vegetales y hortalizas.

Cuidados especiales

Se les debe proporcionar plantas silvestres, como alfalfa, cardos, diente de león, plantago, trébol, milenrama, madreselva, romero, salvia y melisa. Hay muchos aficionados que también les dan higos chumbos y palas de chumbera (Opuntia sp.), a la que previamente se le deben quitar los pinchos y la piel. Se les puede ofrecer también col, espinacas, brócoli, lechuga, siempre limpios de pesticidas. Es muy importante que la mayor parte de alimento sean plantas silvestres, pues las hortalizas contienen demasiadas proteínas. Es posible también ver que se alimentan algunas veces de animales muertos y carroña. Se recomienda que se planten las plantas silvestres anteriormente mencionadas y algunas hortalizas para que las tortugas las tengan siempre a mano y se las coman cuando más les apetezca. Se les puede dar pienso especial para tortugas terrestres mezclado con el resto de comida. Eso sí, siempre es mejor plantas y verdura fresca.

No es recomendable darles fruta, pues contiene poca fibra y demasiado azúcar, y les produce trastornos digestivos graves, diarrea y multiplicación de parásitos internos. La achicoria, La achicoria roja, los berros y los canónigos son vegetales aptos para alimentar las tortugas gracias a su riqueza en calcio respeto al fósforo y por las fibras que contienen. También será recomendable que se les añada calcio a su alimento, para fortalecer sus huesos y su caparazón. Se deberá también tener en cuenta que necesitan tener a mano un cuenco con agua fresca. No debe tener más de 5 o 10 cm de profundidad, y el agua será renovada a diario. Habitualmente acudirán al cuenco para beber y para bañarse. También tienen la distinción de ser capaces de alimentarse de las especies de plantas muy tóxicas para los mamíferos herbívoros como el Ranunculaceae y las amapolas. Esto permite para limitar el número de parásitos que infestan el sistema digestivo. Los especímenes criados en cautividad suelen estar sobrealimentados y nunca deben ser alimentados con alimentos de la carne, la leche, el queso, el perro y el gato, huevos, pan, leche, cítricos, kiwi.

La base de su alimentación son las plantas silvestres: alfalfa, cardos, diente de león, llantén, trébol, milenrama, madreselva, romero, salvia, melisa, la achicoria, canónigos, berros, la achicoria amarga y la achicoria roja son algunas de las verduras aptas para alimentar las tortugas gracias a su riqueza en calcio respecto al fósforo y por las fibras que contienen. Altas dosis de proteínas o de fósforo junto con una exigua ingestión de calcio provocan deformaciones permanentes de la coraza y daños en órganos internos.

Un síntoma evidente de mala alimentación es un espaldar con las escamas puntiagudas y estriadas en las suturas, un fenómeno conocido como piramidismo. En cambio, un espaldar liso y de forma ovalada indica una alimentación correcta.

La principal causa de muerte en el caso de ejemplares que han de hibernar en espacios interiores preparados por criadores aficionados es la temperatura, que es demasiado alta para permitir la hibernación pero demasiada baja para que el animal se continúe alimentando.

En una situación así, si se quiere mantener al animal activo, hará falta colocarlo dentro un terrario calentado con un punto cálido a 28 °C y un punto fresco y sombreado a 18 °C, con un sustrato de unos cinco centímetros de profundidad compuesto de un 40 de turba oligotrófica, un 40 de humus (sin fertilizantes ni pesticidas) y un 20 de tierra de río. Es esencial que haya una lámpara de rayos ultravioletas especial para reptiles, necesaria por la síntesis de vitamina D, vitamina implicada en el metabolismo del calcio.

Si, en cambio, se prefiere una hibernación controlada, hará falta poner la tortuga en un contenedor protegido de los roedores con una red metálica, lleno del mismo tipo de sustrato que se describe al párrafo anterior. El contenedor se deberá poner en un espacio oscuro con temperaturas entre 4 y 8 °C y una humedad ambiental de aproximadamente un 70. Las tortugas se suelen despertar en el mes de marzo, cuando las temperaturas se vuelven más cálidas.